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IFETEL, la faramalla de la autonomía Una columna de Jenaro Villamil

IFETEL, la faramalla de la autonomía Una columna de Jenaro Villamil

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En vísperas que el Ejecutivo federal diera a conocer la lista de los 14 aspirantes a encabezar el Instituto Federal de Telecomunicaciones y de la Comisión Federal de Competencia Económica –ambas ahora, con estatuto de autonomía–, los presidentes de las comisiones dictaminadoras del Senado fueron citados a Los Pinos.

A los senadores se les expresó claramente que los 14 aspirantes eran las mejores opciones y que el presidente Enrique Peña Nieto “agradecerá” el compromiso del Senado de la República por avanzar en la reforma de telecomunicaciones y radiodifusión, la “segunda gran reforma” de sus nueve meses de gobierno en 2013.

No era para menos el interés de Los Pinos por “planchar” –como se dice en lenguaje de la politiquería– a sus candidatos. Por lo menos, 6 de los 7 candidatos a dirigir la IFETEL son funcionarios del gobierno peñista, bien como integrantes de la Cofetel, de la Comisión Federal de Competencia o de Los Pinos.

Para dejar claro que la autonomía frente a los “poderes fácticos” y frente al poder presidencial es una faramalla, los senadores acabaron por elegir este martes 10 de septiembre al joven Gabriel Oswaldo Contreras como el próximo presidente de la IFETEL.

Muy pocos lo conocen en el sector. Ni siquiera en internet existe una foto de Contreras, el futuro regulador del mundo de internet, de la radiodifusión y de las nuevas tecnologías de la información.

El anonimato del próximo presidente de Ifetel no parece ser un problema para quienes lo eligieron. Contreras es un abogado de la Escuela Libre de Derecho sin ninguna experiencia como regulador en el sector, pero trabajó como asesor de la presidencia de la República con Calderón y se quedó en la consejería jurídica de Los Pinos durante estos nueve meses de gobierno, trabajando con Humberto Castillejos, el consejero jurídico de Peña Nieto.

Quienes han tratado con él, consideran que es un abogado inteligente, que aprende rápido y durante el proceso de reforma constitucional favoreció algunas causas a favor de los derechos de las audiencias. Sin embargo, una cosa es ser un buen asesor y otra muy diferente es tener experiencia política y administrativa para encabezar un organismo que estará en la mira de los grandes corporativos que serán regulados.

El senador Javier Corral, quizá el más experimentado de esta legislatura en las materias de radiodifusión y telecomunicaciones, se lamentó por este procedimiento de elección. Las prisas, la falta de transparencia y las presiones desde Los Pinos no ayudan a pronosticar la fortaleza del organismo regulador.

Otros futuros comisionados de Ifetel tienen experiencia en el sector, pero no como funcionarios ajenos a los intereses de los grandes corporativos sino como consultores, peritos o ex trabajadores de empresas tan grandes como Telmex, Iusacell, o incluso, Canal 40, de Grupo Salinas.

El senador Alejandro Encinas, del PRD, mencionó al menos los casos de María Elena Estavillo y de Mario Germán Fromow Rangel. Otros senadores cuestionaron a Luis Fernando Borjón, funcionario saliente de la Cofetel, por su desempeño en el polémico “apagón analógico” en Tijuana.

Los otros tres futuros comisionados son Ernesto Estrada, ex funcionario de Pemex, donde seguramente aprendió mucho sobre redes de telecomunicaciones; Adriana Sofía Labardini, de la organización Al Consumidor; y Adolfo Cuevas Tejas, asesor del comisionado saliente de Cofetel, Ernesto Gil Elorduy, aliado de Emilio Gamboa Patrón, coordinador de la bancada del PRI y uno de los brokers más fuertes frente a los poderes mediáticos.

Estos serán los próximos responsables de convocar a dos licitaciones de televisión digital terrestre, de regular la concentración de Telmex, la creciente tentación acaparadora de Televisa, ahora aliada con Grupo Salinas, y de abrir el sector a las inversiones extranjeras, bajo reglas que aún no están claras. También serán los garantes de mejorar la calidad y los precios de los servicios y de los contenidos de televisión, de telefonía y de internet.

Estos siete ilustres desconocidos por la mayoría de la población absorberán también las funciones de la Comisión Federal de Competencia en relación con sancionar las prácticas monopólicas, tan comunes en este sector.

Así como ha nacido el nuevo organismo, su autonomía frente al poder presidencial y frente a los poderes mediáticos y de telecomunicaciones más bien suenan a pura faramalla.

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