Home Análisis Inequidad e irresponsabilidad
Inequidad e irresponsabilidad

Inequidad e irresponsabilidad

0

La Reforma Hacendaria aprobada por el Congreso, no es una reforma social, carece de un plan para el destino de los nuevos impuestos y para redistribuir la riqueza. Busca legalizar la desnacionalización del petróleo, la focalización-exclusión de derechos sociales, gravar más a los trabajadores, a las pequeñas y medianas empresas y a los sectores medios de la población con énfasis en las personas físicas, dejando intactos los privilegios de los grandes contribuyentes, la reforma carece de elementos progresivos sustanciales.

Destaca el dolo del Gobierno, difundiendo insistentemente haber iniciado una reforma progresiva, con una red de protección social universal, un sistema tributario más justo y el impulso al crecimiento económico. Afirmaciones falsas. La reforma no mejora la equidad entre personas físicas y morales. La nueva Ley del ISR, las modificaciones a las Leyes del IVA y el IEPS comprueban la inequidad, al mantener los privilegios de los grandes grupos económicos que se apropian del 60% del PIB, mientras pagan impuestos equivalentes al 7% de la recaudación total, debiendo aportar, de acuerdo con su participación en la riqueza social, un 60% de la recaudación total, con lo que se deja de recaudar 850 mil millones de pesos, el 64% de los ingresos totales del Gobierno Federal. Con burocracia obesa, carece de voluntad de austeridad, podría ahorrar hasta 385 mil millones de pesos, como lo detalló López Obrador en misiva al Senado, evitando impuestos y endeudamiento. El ISR recae fundamentalmente sobre las personas físicas; al mantener tratamientos especiales a maquila, transporte, grandes corporaciones del sector primario, la desigualdad entre personas físicas y morales se profundiza; grava con un 10% las ganancias en la Bolsa a los fondos de retiro de los trabajadores y no a las empresas y empresarios que no pagan. Las modificaciones al IVA son regresivas profundizando la desigualdad social en nuestras fronteras; se aprobaron los “gasolinazos” revelando ser impuestos, no subsidios; se elimina el régimen especial del transporte, pero dejando intacto los privilegios fiscales de sus grandes empresas; la truculencia gubernativa se refleja en supuestos impuestos ecológicos sobre la importación y enajenación de combustibles, legalizando la entrada de las corporaciones internacionales a la importación de gasolinas por un ente distinto a PEMEX. La Iniciativa de Ley de Ingresos sobre Hidrocarburos, legaliza contratos de utilidad compartida, y explicita el modelo desnacionalizador. La exposición de motivos de la Ley de Ingresos, dispone “inversión” en PEMEX y CFE de 300 mil millones de pesos incrementando el endeudamiento a 750 mil millones de pesos en sólo un año, equivalente al 60% del rescate del FOBAPROA. La recaudación de 240 mil millones después de los recortes, quedó en 180 mil, compensados con un aumento hipotético al precio del barril de petróleo.

Al desnacionalizar el petróleo, por cada 30 mil millones de dólares de inversión extranjera en esa materia, el Gobierno Mexicano dejará de percibir 172 mil millones de pesos, analizando la iniciativa Ley de Ingresos sobre Hidrocarburos (Observatorio del Salario, Ibero Puebla). Este es el hoyo fiscal que quieren tapar con más impuestos y un enorme e irresponsable endeudamiento, cuatro veces el monto de la recaudación de la reforma hacendaria.

La reforma hacendaria nos llevará a multiplicar la desigualdad y a la quiebra, impuesta por Senadores del PRI, Verde y una fracción del PRD. La desnacionalización petrolera adelantada en lo fiscal, es una inaceptable apuesta, por acuerdos de Peña Nieto, a resultados inciertos, insostenibles económicamente, que en cualquier caso dejaría a México bajo la hegemonía de las petroleras extranjeras.

 

MANUEL BARTLETT DÍAZ

SENADOR DE LA REPÚBLICA

Notas relacionadas:

LEAVE YOUR COMMENT

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *