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¡Liberen a Mireles! Una columna de Jaime Cárdenas

¡Liberen a Mireles! Una columna de Jaime Cárdenas

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La nueva estrategia de seguridad nacional de Enrique Peña Nieto no ha sido capaz de contener los niveles de inseguridad que se vivieron en el sexenio anterior porque no atiende las causas generadoras del crimen organizado, que son fundamentalmente sociales y económicas, y no, como se plantea en el discurso público, derivadas exclusivamente de las deficiencias de las instituciones de seguridad pública, de procuración y administración de justicia y del lamentable estado de las instituciones penitenciarias.

Fenómenos como el de las autodefensas en Michoacán y en otras entidades son consecuencia de la ilegitimidad democrática y de la ineficacia de las instituciones públicas. Cuando éstas no protegen ni garantizan la vida, la libertad o la propiedad de las personas ni los gobernados cuentan con tribunales que tutelen adecuadamente sus derechos, esas instituciones y el orden jurídico que se deriva de ellas no merecen ser obedecidos.

El surgimiento de las autodefensas, uno de cuyos representantes más conspicuos es el doctor Mireles, está justificado ante las circunstancias de vacío y de ausencia de un Estado de derecho democrático, pues los ciudadanos tienen el derecho a auto protegerse y auto defenderse cuando el Estado ha fracasado.

El Estado de derecho sólo será posible si los ciudadanos se sienten obligados —no sólo jurídicamente— a cumplir con las normas. Esa es y será la condición más importante para hablar de Estado de derecho. Sin embargo, el cumplimiento de las normas no entraña un acto de fe: si los ciudadanos respetan las normas es porque, además de conocerlas y de tener noción de la importancia de su cumplimiento, saben que tienen un origen democrático y están orientadas a salvaguardar sus derechos; que no están diseñadas para el beneficio de los poderosos o de las autoridades. Los gobernados deben saber que las autoridades son las primeras en cumplir con las normas y que éstas no tienen un cheque en blanco para hacer lo que les venga en gana, sino que deben actuar en consonancia con los preceptos constitucionales y con pleno respeto de los derechos humanos. De otra manera, cualquier exigencia para que los ciudadanos las cumplan carece de sentido.

En el caso de José Manuel Mireles, las autoridades, tanto las de este sexenio como las del anterior, han violado continuamente el sistema jurídico. En contra de la Constitución, han encomendado a las fuerzas armadas—secretarías de la Defensa y de la Marina— tareas que corresponden a las autoridades civiles —con ello han infringido, entre otros, el artículo 21—. Violando muchos preceptos de la Constitución —artículos 42, 43, 49, 124,115 y 116— Peña Nieto y el titular de Gobernación, Miguel Osorio Chong, han designado a un comisionado para Michoacán, persona que ilegalmente reúne en sí misma atribuciones que corresponden a los tres poderes estatales. El gobierno federal tolera que grupos armados participen en actividades del crimen organizado en Michoacán— por ejemplo, el cártel de Los Caballeros Templarios— y ordena procesar penalmente a quienes se oponen a esa organización criminal.

Si colocáramos a los funcionarios federales en el banquillo de los acusados, muchos servidores de primer nivel como el Presidente, los secretarios de Gobernación, de Defensa, de la Marina, el comisionado para Michoacán, podrían ser imputados por ejercicio debido de atribuciones, al trastocar los contenidos constitucionales, y por responsabilidades administrativas derivadas de sus acciones u omisiones.

Obviamente ninguno de ellos será sometido a proceso alguno porque, como en el caso del doctor Mireles, estamos hablando de poder. Mireles es un preso político que ponía en riesgo a los gobiernos federal y estatal. La acción social y política del líder de autodefensas era un difícil obstáculo para los planes del comisionado Castillo y de Gobernación. El ejemplo de Mireles podía extenderse en otras entidades y, por eso, el Estado mexicano se sintió amenazado. Antes como ahora, lo prioritario para el comisionado no ha sido aprehender a los Templarios y a sus cabecillas, sino demostrar quién manda en Michoacán y en la República.

Fuente: emeequis

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DC

Comment(2)

  1. Vaya al menos un periodista tiene los arrestos para exponer el problema con claridad y no le tiemblan las corvas como a los otros, bravo señor Cárdenas no me decepciona, y dice usted bien se trata de demostrar quien manda, por eso el encono del pueblo harto de tales actitudes pueriles, infantiles de dictadorcillo de caricatura, como se esta comportando el copetes, México y cualquier nación que se respete esta muy por encima de sus gobernantes, como una gran nación prevalecerá, por encima de cualquier reto

  2. Exactmente eso pasó al gobierno le temblaron las patas cuando empezaron a sobresalir las autodefensas, y es que someter a la gente a traves del miedo tuvo sus consecuencias pues todo se salió de control el gobierno dejo que la delincuencia creciera impunemente y así. Surge el Dr Mireles el héroe nacional que México esperaba con ansia @LiberenaMireles

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