Home Análisis “CORRUPCIÓN EN LA ANTICORRUPCIÓN”. Una columna del Senador Manuel Bartlett
“CORRUPCIÓN EN LA ANTICORRUPCIÓN”. Una columna del Senador Manuel Bartlett

“CORRUPCIÓN EN LA ANTICORRUPCIÓN”. Una columna del Senador Manuel Bartlett

0

El Senado aprobó el Sistema Nacional Anticorrupción, presentado como instancia de coordinación para prevenir, detectar y sancionar responsabilidades administrativas y hechos de corrupción. Realmente es reforzamiento de instituciones existentes, ahora coordinadas por un Comité integrado por titulares de la Auditoria Superior, la Fiscalía Anticorrupción, el Presidente del Tribunal de Justica Administrativa, el de IFAI, un representante de la Judicatura y otro del Comité de Participación Ciudadana, no incorpora a los Estados; sus resoluciones serán simples recomendaciones, se atribuye a esta Coordinación la transmutación en “sistema”, cambio cualitativo mágico en el desempeño de instituciones ya existentes.

El Dictamen no analiza las causas de la corrupción, le receta  tratamiento “burocrático”, cuando sabemos que es política, sustentada en un Poder sin límites democráticos, ni jurídicos,  con ausencia de participación ciudadana que debería vigilar y controlar al Poder. En México ese Poder incontrolado es el Presidente, la primera medida anticorrupción debió ser establecer su responsabilidad como cualquier funcionario y no lo hace. Se destacan ventajas para ASF pero la mantiene dependiente de  la Cámara de Diputados, trasforma auditorias técnicas en ocasión de negociaciones políticas; pondera nuevos Órganos Internos de Control pero mantiene su designación por “cuotas de partido”; no alude a conflictos de interés, no toma en cuenta la corrupción en el Poder Judicial, no define “corrupción”; no menciona la revisión de los delitos penales frente a las nuevas formas de corrupción transnacional, en donde aparecen altos funcionarios, HSBC, cuentas secretas, departamentos en Nueva York; no se reconstruye el régimen de responsabilidades administrativas, considerado mal mayor; no se recuerda la promesa presidencial de controlar su subsidio a los medios de comunicación, sin ello, dijeron expertos, no tendremos “alertas sociales”. Supuestamente todo estará en leyes secundarias. Se nos advierte, además, que el sistema operará a largo plazo, no debe esperarse caída de peces gordos,  ni castigos, el sistema creará un nueva cultura de administración pública”; “requerirá  10 leyes secundarias que aparecerán cuando la corrupción escandalosa, cuyo freno se exige hoy, los atracos se hayan consumado. La anticorrupción solapa a la corrupción en curso.

Senadores del PAN y del PRD denunciaron deficiencias  pero votaron a favor en lo general. Consumado el golpe, en el debate de artículos reservados, PAN y PRI impidieron todo cambio; sin embargo, en la reserva del artículo 108, que establece que el Presidente durante su encargo sólo podrá ser acusado por traición a la patria y delitos graves, se desató sorpresivamente, para imagen, el debate sobre el Poder Presidencial, su impunidad como obstáculo fundamental a la anticorrupción. Carlos Ugalde, en su calidad de experto, lo ejemplifica: con la legislación actual, imprecisa, que tenemos -dijo- muchas cosas podían haberse hecho pero faltó “voluntad política”. Eufemismo para justificar las limitaciones de la Reforma, falta de “voluntad política” que es “voluntad presidencial”, que auspicia la  gran corrupción, no solo en sus propios escándalos, sino abiertamente en la obra pública federal y estatal, compras de gobierno, miles de millones, permisos, concesiones. El Presidente ejerce un Poder prohibido en cualquier democracia, controla los medios de comunicación que ocultan, engrandecen o liquidan aspiraciones personales; dispone del Presupuesto a su antojo, nadie lo detiene; nombra Ministros, controla al Poder Judicial; nombra a los integrantes del “Sistema Anticorrupción”, que requerirán “voluntad política”; el control sobre el Poder Legislativo es abierto. El intento por quitarle al Presidente la impunidad, en este debate anticorrupción, se perdió por un voto, entre ausencias y abstenciones, corrupción legislativa. Así, la corrupción se expande y conduce a la destrucción del sistema de creencias que constituyen el fundamento de un sistema político, es un hecho.

MANUEL BARTLETT DÍAZ

SENADOR DE LA REPÚBLICA

@ManuelBartlett

Notas relacionadas:

LEAVE YOUR COMMENT

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *