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Enseñanza filosófica de la Ética debe ser la base para la educación de los mexicanos: Sen. Guevara (video)

Enseñanza filosófica de la Ética debe ser la base para la educación de los mexicanos: Sen. Guevara (video)

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La Senadora Ana Gabriela Guevara propuso ante el Pleno del Senado de la República la modificación del Artículo tercero constitucional con el objetivo de incluir: “la formación en los Derechos Humanos desde la enseñanza filosófica de la ética”.

La Legisladora por Sonora, refirió que nuestra Carta Magna ya establece “la obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los Derechos Humanos”, y dado que es “imposible abstraer los Derechos Humanos de una esfera ética” resulta pertinente la modificación.

Aseguró, que es necesario “inundar de ética la escolarización, abrir la posibilidad de formar a éstas y las siguientes generaciones con criterios puntuales de objetivos que respeten a los otros, que se respeten entre géneros, que compitan bajo reglas y moderaciones, que se vean como una especie vulnerable, dependiente del medio ambiente”.

Guevara Espinoza, concluyó al señalar que “La formación filosófica tiene como núcleo la pregunta y una pregunta es ya una experiencia de conocimiento… la sospecha de que se puede saber y el brote que nos da una categoría superior, la pregunta”: declaró la Senadora.

 

Discurso a continuación:

Esta propuesta de iniciativa tiene el propósito de asegurar la promoción de los derechos humanos, mediante los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad que explícitamente mandata La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en el Artículo Primero: (…)

“Todas las autoridades, en el ámbito de sus competencias, tienen la obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos de conformidad con los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad”.

Esta propuesta tiene una pretensión de educación profunda, que ya viene sugerida en nuestra Carta Magna.

“La educación que imparta el Estado tenderá a desarrollar armónicamente, todas las facultades del ser humano y fomentará en él, a la vez, el amor a la Patria, el respeto a los Derechos Humanos y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia”.

Nosotros queremos que ustedes consideren esta modificación que parece discreta, pero tiene una inmensa carga que se desprende de esa modificación sustantiva de orientar la idea de democracia en una vía de respeto a los Derechos Humanos.

En la Guía conceptual sobre el cambio constitucional del 2011, que esta institución elaboró, se dice con precisión las implicaciones de esa reforma.

“El desafío no proviene solamente de la necesidad de incorporar nuevos elementos al bagaje cultural de los usuarios del derecho, sino que se materializa en la necesidad de pensar y operar bajo técnicas y prácticas distintas a las que se utilizaban.

Esto es así porque la reforma requiere de un sustrato cultural que le ofrezca sustento. Esto constituye una obligación para diversos actores.

Pues bien el cambio propuesto es orientar el mandato que viene en ese Artículo mencionado lo siguiente:

“La educación que imparta el Estado tenderá a desarrollar armónicamente, todas las facultades del ser humano y fomentará en él, a la vez, el amor a la Patria, el respeto y la formación en los Derechos Humanos desde la enseñanza filosófica de la ética y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia….

¿Por qué la enseñanza filosófica? y ¿porqué desde la ética?,  ¿para qué? Nadie, compañeras y compañeros, pude abstraer los Derechos Humanos de una esfera ética. La sustancia íntima de los Derechos Humanos es la ética.

Y la ética es una de las vertientes de la filosofía, la disciplina humana que ha buscado la verdad, los métodos de acceso a ella, la investigación crítica, el análisis.

No hay producción cultural valiosa si no tiene de fondo esa carga de intención.

En fin, la filosofía misma a través de la historia ha desarrollado un método de enseñanza y ese método, que viene de los imperativos de la lógica, ha influido decisiva y definitivamente en los sistemas de enseñanza.

Por ello, nuestra idea es introducir, para una mejor formación en materia de Derechos Humanos, los recursos epistemológicos de la filosofía, de la ética.

A lo largo de la iniciativa pretendemos demostrar con argumentos de especialistas en diversas materias que; los procesos cognitivos complejos, los procesos pedagógicos, poseen una enorme calidad de recepción a través de una enseñanza filosófica, a través de un eje paralelo a la ética.

Asegurar promoción, respeto, protección y garantía es sustancialmente un proceso cultural y un proceso cultural como el que infiere el Artículo citado, necesariamente tiene que ser conceptualizado, sometido a metodología, planificación y activarlo, mediante las instituciones del Estado, hacia programas de estudio profesionales.

La ruta de argumentación que supone esta propuesta es articular los siguientes conceptos: promoción, progresividad y garantía, respecto a los Derechos Humanos, con el concepto de educación como concepto epistémico.

Senadoras y senadores:

Si nos atrevemos a hacer un corte analítico de nuestro país, del mundo en este momento, veremos que el dominio de las decisiones sustantivas no brota de una conciencia ética: el cambio climático, la desigualdad, la dimensión que ha cobrado la delincuencia organizada, la impunidad, los anuncios de las polarizaciones raciales y religiosas, la obscena concentración de la riqueza, son la manifestación de que la humanidad no ha asimilado profundamente la necesidad de regirse por la ética.

Por ello pretendemos intervenir en el texto constitucional una vía que refuerce esa estructura que demanda la prevalencia del respeto a los Derechos Humanos, que enseñe la ruta del cambio de paradigmas y devele con precisión clínica el estado que guarda la especie humana, la situación de la naturaleza y los comportamientos a seguir para una supervivencia ahora ya bastante entrada en un proceso que conducirá a una catástrofe en la especie humana y en la vida toda del planeta.

Y mucho se ha dicho en la historia de los discursos políticos y de las argumentaciones que es la educación la que va a orientar a la humanidad a un destino de convivencia racional. No ha sido así. Inundemos de ética la escolarización.

Toda la enseñanza. La ciencia, la técnica, la medicina, las investigaciones, los negocios, la administración pública, las instituciones dirigidas por decisiones.

Abramos la posibilidad de formar a estas y las siguientes generaciones con criterios puntuales de objetivos que respeten a los otros, que se respeten entre géneros, que compitan bajo reglas y moderaciones, que se vean como una especie vulnerable, dependiente del medio ambiente, de la organización social que respete y tenga la posibilidad de convivir con otras culturas.

Necesitamos futuro y mucho futuro. Lamentablemente parecemos empecinados por destruir, trastocar y saturar los delicados nichos donde se puede dar y mantener la vida.

Por ello, es viable revisar y considerar que, así como el concepto de Derechos Humanos emergió en el texto constitucional mexicano después de una inmensa energía social invertida en ello, es viable, decimos, que la educación que imparta el Estado incluya una formación ética con las estrategias filosóficas que impulsan y promueven este pensamiento.

La formación filosófica tiene como núcleo la pregunta y una pregunta, es ya una experiencia de conocimiento, es la experiencia ideal para generar conocimiento y es irrebatiblemente una experiencia filosófica porque busca algo, busca saber a través de generar una de las hazañas humanas por excelencia: la necesidad de saber después de instalar en su conciencia, una duda que requiere ser despejada.

De ahí la pregunta, la sospecha de que se puede saber y el brote que nos da una categoría superior, la pregunta.

Por todo lo anteriormente expuesto, someto a la consideración de esta Soberanía, el siguiente:

 

P R O Y E C T O   D E   D E C R E T O

ARTÍCULO ÚNICO. – Se reforma el segundo párrafo del Artículo 3º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos para quedar como sigue:

Artículo 3o.

La educación que imparta el Estado tenderá a desarrollar armónicamente, todas las facultades del ser humano y fomentará en él, a la vez, el amor a la Patria, el respeto y la formación en los Derechos Humanos desde la enseñanza filosófica de la ética y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia.

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DC

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